Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 40 segundos

La Revolución de la Reutilización Espacial

Durante décadas, el acceso al espacio fue un privilegio costoso, dominado por cohetes de un solo uso que elevaban el precio por kilo a la órbita a niveles prohibitivos. Sin embargo, la llegada de la reutilización ha transformado radicalmente esta lógica, pasando de una mejora incremental a una redefinición completa de los lanzamientos espaciales. Hoy, la capacidad de reutilizar cohetes es el estándar que determina quién compite en la pujante economía espacial.

El Precedente de SpaceX: Del Fracaso al Éxito

La trayectoria que hoy se toma como modelo no estuvo exenta de desafíos. En 2008, SpaceX, liderada por Elon Musk, enfrentó una serie de fracasos con su cohete Falcon 1 que la dejaron al borde de la quiebra. Musk llegó a reconocer que una cuarta explosión habría significado el fin del proyecto. El punto de inflexión llegó con un lanzamiento exitoso a órbita, seguido de un crucial contrato con la NASA para el transporte de carga a la Estación Espacial Internacional, lo que proporcionó el oxígeno necesario para su supervivencia y posterior consolidación.

La Reducción Drástica de Costes

El modelo tradicional asumía que el lanzamiento era la fase más cara y arriesgada de cualquier misión. Los análisis de la NASA cifraban los costes históricos entre 10.000 y más de 20.000 dólares por kilo en órbita baja, con un promedio de 18.500 $/kg. La reutilización alteró este equilibrio de forma dramática: con los cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy de SpaceX, el coste por kilo se redujo a un rango de 1.500 a 3.000 dólares. Esta bajada de precios no solo hizo los viajes espaciales más accesibles, sino que también abrió la puerta a lanzamientos más frecuentes y a proyectos de mayor escala.

LandSpace Entra en Escena con el Zhuque-3

En este nuevo escenario de lanzamientos más frecuentes y eficientes, emerge LandSpace. Fundada en 2015, poco después de que China abriera su sector espacial al capital privado, la compañía se ha posicionado como un actor clave, abarcando desde el diseño y la fabricación hasta el lanzamiento. Su programa se centra en la recuperación y reutilización de la primera etapa, utilizando propulsores de oxígeno líquido y metano, una combinación conocida en la industria por su potencial de reducción de costes. Este enfoque se alinea perfectamente con la ambición de China de desplegar grandes constelaciones de satélites en las próximas décadas.

Con el Zhuque-3, LandSpace se propuso un desafío sin precedentes en China para un lanzador de clase orbital: intentar la recuperación del primer estadio en un vuelo real. Este lanzamiento convirtió al Zhuque-3 en el mayor lanzador comercial chino jamás volado y en el primero de una empresa privada del país en intentar un aterrizaje vertical tras su misión principal. El perfil de vuelo estaba meticulosamente planificado, incluyendo una zona de recuperación específica en el desierto del Gobi. Aunque LandSpace no ha revelado cifras de éxito, el vuelo fue concebido como una prueba crucial de recuperación en condiciones reales.

Diseño Inspirado en SpaceX: Falcon 9 y Starship

La comparación del Zhuque-3 con SpaceX no es casualidad, sino que se refleja en su propio diseño. El cohete chino adopta un patrón muy reconocible: nueve motores en la primera etapa, maniobra de regreso, control aerodinámico con aletas de rejilla (grid fins) y patas de aterrizaje para una toma vertical. Sin embargo, no es una copia exacta del Falcon 9. El Zhuque-3 está construido en acero inoxidable y utiliza metano y oxígeno líquido como propelentes, características asociadas al desarrollo del Starship de SpaceX, lo que sugiere una visión a largo plazo.

Un Intento de Aterrizaje con Impacto

El intento de diciembre no concluyó como LandSpace había anticipado. Tras un despegue exitoso y la fase inicial de vuelo, la primera etapa del Zhuque-3 no logró ejecutar la maniobra final de aterrizaje. Según Reuters, el propulsor debía encender sus motores a unos tres kilómetros del suelo para frenar el descenso y realizar una toma controlada, algo que no ocurrió. El resultado fue un impacto en lugar de un aterrizaje vertical. No obstante, el propio diseño del ensayo asumía este riesgo, siendo una prueba de reutilización y no una misión operativa completa.

Reutilización y Tolerancia al Riesgo en China

La apuesta por cohetes reutilizables está obligando a una reevaluación de la gestión del riesgo en el sector espacial chino. Históricamente, la industria local ha estado dominada por empresas estatales reacias a los fracasos visibles. La irrupción de compañías privadas como LandSpace introduce una nueva lógica, más cercana a la experimentación controlada. El hecho de que los intentos fallidos se documenten y se expliquen públicamente sugiere un cambio de prioridad: del éxito inmediato a la acumulación de experiencia, un paso esencial para que la reutilización sea una realidad y no solo una promesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En cumplimiento con el artículo 22 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI), en relación con el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD), el Titular pone a disposición de los usuarios la Política de recogida y tratamiento de cookies del sitio Web.    Configurar y más información
Privacidad