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A lo largo de la historia, Estados Unidos ha intervenido militarmente para asegurar sus intereses petroleros. Sin embargo, la reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro marca un precedente: esta vez, el motivo declarado es inequívoco.
Precedentes Históricos y Motivos Ocultos
En 1953, tras la nacionalización de los intereses petroleros anglo-iraníes por parte del primer ministro Mosaddegh, EE.UU. y el Reino Unido orquestaron la Operación Ajax para derrocarlo. La CIA admitió su papel en 2013, pero sin mencionar directamente el petróleo.
En 2003, la invasión de Irak se justificó con la falsa premisa de Armas de Destrucción Masiva. Más tarde, figuras como Alan Greenspan y el General John Abizaid reconocieron que el petróleo fue un factor estratégico central.
Venezuela: La Transparencia de los Intereses de Trump
En la actual situación venezolana, no hay excusas humanitarias o ideológicas. El presidente Trump ha sido explícito: tras imponer un bloqueo, exigió a Venezuela ‘devolver a los Estados Unidos de América todo el Petróleo, la Tierra y otros Activos que previamente nos robaron’. Se presume que se refiere a la expropiación de activos petroleros estadounidenses por Hugo Chávez en 2007.
Desde la captura de Maduro, Trump no ha impulsado el derrocamiento de su sucesor, Delcy Rodríguez, ni ha apoyado el ascenso de la líder opositora María Machado. En cambio, ha amenazado con una intervención militar si Rodríguez no accede a los planes de EE.UU.
Los planes, según Trump, son que las compañías petroleras estadounidenses ‘entren, gasten miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar dinero para el país’. La respuesta de Delcy Rodríguez ha sido contundente: Venezuela ‘nunca más será colonia de nadie – ni de viejos imperios, ni de nuevos imperios, ni de imperios en declive’.
Desafíos, Implicaciones Regionales e Internacionales
Revitalizar la industria petrolera venezolana requerirá decenas de miles de millones de dólares y años de trabajo, además de superar obstáculos legales y políticos. Las grandes petroleras exigirán garantías a largo plazo y, en última instancia, estabilidad.
La naturaleza transaccional del presidente Trump hace que la situación actual en Venezuela sea más clara que intentos anteriores de EE.UU. por asegurar recursos petroleros. Para Trump, el éxito o fracaso de este ataque sin precedentes se medirá directamente por el cumplimiento de sus demandas. A nivel regional, este ataque parece ser el inicio de un desarrollo estratégico más amplio. Trump ya está impulsando el término ‘Doctrina Donroe’, aludiendo a la Doctrina Monroe, donde EE.UU. consideraba el hemisferio occidental su ‘esfera de influencia’. El presidente ha sugerido que Cuba, México y Colombia podrían enfrentar acciones similares.
En cuanto a la influencia de este ataque en el orden internacional, es probable que se desarrolle en una escala temporal mucho mayor y con el potencial de consecuencias mucho más desestabilizadoras.