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Jensen Huang: El CEO de NVIDIA que no teme al impuesto a los ricos de California
Jensen Huang, el visionario CEO de NVIDIA, la empresa más valiosa del planeta, se ha convertido en una ‘rara avis’ dentro del exclusivo club de los multimillonarios tecnológicos. Mientras muchos de sus pares hacen las maletas para esquivar el inminente impuesto a los ricos de California, Huang ha declarado públicamente su conformidad: «Estoy perfectamente bien» con la nueva medida fiscal.
Un patrimonio colosal y un «mordisco fiscal» de 8.000 millones
Con un patrimonio neto de 160.700 millones de dólares, según Forbes, y un salario anual de 1,5 millones (que subió un 50% el verano pasado) más 49,9 millones en bonus, Huang se posiciona entre las diez personas más ricas del mundo. Posee lujosas mansiones en el Billionaire’s Row de San Francisco y en Los Altos Hills, esta última cerca de los cuarteles generales de NVIDIA. Curiosamente, sus antiguos vecinos, como David Sacks o los fundadores de Google, ya se han mudado para evitar el impuesto de 2026.
La nueva ley californiana, que se votará en noviembre y entraría en vigor el 1 de enero de 2026 de forma retroactiva, impone un impuesto único del 5% a las personas con un patrimonio neto superior a mil millones de dólares, destinado a financiar programas de salud. Para Jensen Huang, esto se traduciría en un «mordisco fiscal» de más de 8.000 millones de dólares. Sin embargo, en una entrevista con Bloomberg TV, Huang afirmó: «Elegimos vivir en Silicon Valley, y cualquier impuesto que les gustaría aplicar, que así sea», añadiendo que no ha pensado en mudarse ni una sola vez, priorizando el «grupo de talentos» de la región.
La minoría «patriótica»: Otros millonarios a favor de pagar más impuestos
La postura de Huang, aunque minoritaria, no es única. Otros magnates también han expresado su apoyo a una mayor carga fiscal para los más ricos. Warren Buffet, por ejemplo, propuso hace casi 15 años la ‘regla Buffet’, argumentando la injusticia de pagar un porcentaje de impuestos menor que su secretaria.
Bill Gates ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de subir los impuestos a los ricos y aumentar la carga fiscal sobre ganancias de capital y herencias. Incluso Mark Cuban, un ferviente defensor del capitalismo, ha abogado por pagar impuestos como «lo más patriótico que se puede hacer». Existe una organización, «Patriotic Millionaires», donde figuras como la heredera de Disney o George Soros piden que les suban los impuestos, con Morris Pearl, ex CEO de Blackrock, como presidente del consejo.
La «fuga de capitales»: Cuando los magnates hacen las maletas
En contraste, la tendencia dominante entre la élite tecnológica es la de buscar refugios fiscales. Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de Google, han migrado T-Rex LLC a Delaware y Page ha adquirido una residencia en Miami. Otros, como el cofundador de Palantir, Peter Thiel, o el inversor David Sacks, planean trasladarse a estados con políticas fiscales más favorables como Texas o Florida.
Para la mayoría de estos empresarios, este tipo de impuestos desincentivan la innovación, provocan la fuga de capitales o, directamente, consideran que el gobierno despilfarra el dinero en conceptos de bienestar social.
De Elon Musk a Jeff Bezos: Los críticos más sonados
Elon Musk es uno de los magnates más críticos, habiendo trasladado su residencia de California a Texas por la presión fiscal. Para el CEO de SpaceX y Starlink, los impuestos a millonarios son «estúpidos» y el dinero debería invertirse en objetivos como «llegar a Marte».
Jeff Bezos, por su parte, se mudó recientemente a Florida (estado sin impuesto sobre la renta estatal) tras décadas en Washington, una decisión ampliamente interpretada como una medida para escapar de los impuestos. Ken Griffin, fundador de Citadel, también se ha ido a Miami tras criticar las políticas fiscales de Chicago. Incluso Reid Hoffman, fundador de LinkedIn y donante demócrata, ha criticado el impuesto californiano, aduciendo que está «pobremente diseñado» y es «dañino para la innovación».
La postura de Jensen Huang frente al nuevo impuesto a los ricos de California subraya una profunda división en la élite tecnológica. Mientras algunos ven la contribución fiscal como una responsabilidad social y patriótica, otros la perciben como una barrera a la innovación y un incentivo para la fuga de capitales, marcando un debate crucial sobre el futuro económico y social del estado.