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Puente se defiende del caos en Rodalies culpando al PP y alegando inversión histórica, mientras la oposición exige su dimisión

En un tenso debate en el Senado, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha enfrentado una avalancha de críticas por el caos en Rodalies, defendiéndose con el argumento de una inversión histórica en la red catalana y culpando a los gobiernos del PP de una herencia deplorable. Puente justificó las múltiples incidencias y limitaciones del servicio como consecuencia de un «exceso» de mejoras en curso, un argumento que no ha logrado convencer a la oposición ni a sus socios.

El ministro, acosado por PP, Vox, Junts y ERC tras el accidente en Gelida, ha intentado protegerse de la crítica situación en Cataluña. Sin embargo, PP, Vox y Junts han exigido su dimisión, y ERC, aunque aliado, no le ha eximido de su «responsabilidad». Puente, en su doble comparecencia, se defendió al ataque, ironizando sobre las peticiones de dimisión del PP: «Abusan tanto que cuando les escucho pedirme la dimisión es como si oyera llover», y añadió que le molestan «porque lo hago muy bien».

El titular de Transportes reprochó a la oposición un debate «con las vísceras», incluyendo a Junts, a quien molestó al referirse a la extinta CiU y lamentar que sus herederos políticos hayan abrazado «discursos de Aliança Catalana», como el «falaz» de que todo se hace «contra Cataluña». El senador de Junts, Eduard Pujol, reaccionó airado, calificando a Puente de «demagogo» y acusándole de mostrar su peor faceta «chulito». Junts, que el Gobierno busca recuperar para la mayoría de investidura, sentencia que Cataluña está «absolutamente caótica y colapsada» bajo la gestión actual.

Puente reconoció que Rodalies presta un servicio «pésimo», pero consideró «profundamente injusto» equiparar la gestión del PP y el PSOE, destacando que con Sánchez se ha «duplicado» la inversión y se han adquirido trenes, a diferencia de los gobiernos de Aznar y Rajoy. Presentó datos, afirmando que «uno de cada dos euros» invertidos en Cataluña son para Rodalies, y mostró un mapa para ilustrar que casi todas las líneas tienen obras ejecutadas, en ejecución o proyectadas. Su tesis es que el «exceso» de mejoras es la causa de muchas incidencias, una «gran diferencia» respecto a la red «envejecida» y sin actualizar que, según él, dejaron los Ejecutivos del PP. «Lo mejor está en camino», aseguró, prometiendo infraestructura modernizada, trenes nuevos y una gobernanza más eficaz.

Este mensaje esperanzador contrasta drásticamente con el diagnóstico de PP, Vox, Junts y ERC. Los populares señalaron a Puente como «el responsable de este desastre», recordando que «siete años no son una herencia, son una responsabilidad». Junts, por boca de Pujol, lamentó que la normalidad en Cataluña sea «la no movilidad» y acusó al Gobierno de «haber jugado con vidas humanas», culpando a España de «liarla parda» con Rodalies y aventurando «grandes desastres» en la AP-7. ERC, por su parte, reclamó la gestión total de los trenes, vías y recursos como única solución, con Sara Bailac afirmando que Puente «no está liderando la solución» a la crisis del servicio.

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